¿Cuánto tiempo hace que no te paras a disfrutar del momento?
Y si es un momento panorámico como los que te proponemos, te parecerá que el tiempo se para.
En Sierra Espuña puedes sentir de nuevo esa paz que solo un entorno natural puede darte.
Un paisaje verde sumido en un silencio que se rompe únicamente por el piar de algún pajarillo, de alguna rama movida por el viento.
O un ave rapaz avisando de su presencia.
En el parque la atmósfera es tan limpia que permite ver de manera nítida un paisaje decorado en tonos naturales.
Precisamente esa es nuestra propuesta: que te unas a contemplar la inmensidad de este paisaje desde 10 miradores que son auténticos balcones para asomarse a la naturaleza.
Te recomendamos venir al amanecer para admirar los cambios de luz que se reflejan en las montañas y las copas de los árboles en un espectáculo fascinante que también se repite cuando se va el sol.
Desde ahí arriba puedes ver algunas de las grandes cumbres de Sierra Espuña: los picos más altos del parque, el Morrón de Totana y el Pedro López, ambos con casi 1.600 metros de altura sobre el mar.
Tampoco se quedan atrás otros techos como la Peña Apartada, el Morrón de Alhama, las Paredes de Leyva y el Morrón Chico.
Durante el trayecto, que puedes hacer a pie o en coche, te acompañarán a ratos las vistas del denso pinar del valle del río Espuña y la planicie del valle del Guadalentín.
Podrás caminar junto a una dolina, ver los Pozos de la Nieve y disfrutar de ese olor a pino y flores tan característico de este lugar.
No olvides echar en la mochila algún tentempié para la excursión; nuestros preferidos son las almendras y albaricoques del terreno, los higos pajareros murcianos y un buen bocata, ¡cómo no!
Además puedes visitar los miradores en compañía de un guía del parque que te contará con pelos y señales la historia y curiosidades del paisaje que tienes ante ti.